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episodio 8

Los hechos y pistas / Bogotá

Bitácora

Tunja - Bogotá, 2019.

El acto final es evidente, quiere matar a la cabeza y esa cabeza es el poder, no es política, es dinero.

El poder siempre se mantendrá, dudé seriamente, pero al final pude tomar mi decisión, pero ahora debo partir y tengo que iniciar una nueva vida.

Yeny y yo podemos comenzar de nuevo en otro lugar, en otras condiciones.

 

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Nota de Investigación

Campaña Libertadora en área de influencia Bogotá

Como el gato y el ratón: antecedentes y motivos de la campaña 

La campaña libertadora fue una consecuencia directa de la guerra que se llevaba a cabo en los llanos de Venezuela. Los ejércitos de Bolívar y Páez se hallaban enfrascados en un juego del gato y el ratón con las fuerzas del pacificador Morillo. Era una guerra de marchas y contramarchas, de escaramuzas y hostigamientos, con victorias y derrotas de parte y parte, cuyo escenario eran las llanuras de los ríos Arauca y Apuré en la Orinoquia venezolana.  

A principios de mayo de 1819, ante la proximidad de la temporada lluviosa, Morillo se retira a sus cuarteles de invierno en la ciudad de Calabozo. Bolívar se resiste a hacer otro tanto, sabedor de que su ejército puede verse mermado por las enfermedades y las deserciones que traen consigo la inactividad y las lluvias. Tiene en mente dos planes de campaña, uno contra la provincia de Barinas al oriente y otro contra Caracas al norte, con los que pretende sorprender a Morillo y de paso mantener activos a sus hombres. Sin embargo, la planeación de estas campañas no es del todo clara, y a ello se suman el mal estado de los caballos, agotados por las constantes correrías por la llanura, y las rivalidades de algunos de sus oficiales, que paralizan cualquier intento de avance por el norte.  

Es entonces cuando llegan noticias de la Nueva Granada. El día 14 de mayo recibe un mensaje alentador de Santander, quien para ese entonces estaba al mando de las guerrillas del Casanare. La llanura del Casanare, si bien constituye una prolongación geográfica de la Orinoquia venezolana, forma parte del territorio neogranadino y en ella se han refugiado algunos de los líderes patriotas sobrevivientes del Régimen del Terror. Tres años antes, en 1816, el mismo Morillo y su fuerza expedicionaria de reconquista habían retomado el control de Santafé y habían ejecutado a cientos de criollos por su participación en la revuelta del 20 de julio y en la primera tentativa de independencia. Aquella matanza dejó una honda huella en los santafereños y de ella pudieron escapar muy pocos, entre ellos el coronel Francisco de Paula Santander, quien a partir de 1818 se encargó de organizar y disciplinar a los llaneros que se mantenían en pie de lucha en el Casanare. Santander, incluso, consiguió rechazar una división entera del ejército español, la tercera de la fuerza expedicionaria, enviada por el virrey Sámano desde Santafé. La división fue atraída a lo profundo de la llanura y muy pronto se vio mermada por las enfermedades, la falta de provisiones, la pérdida de caballos y los frecuentes hostigamientos de la guerrilla. Ante lo desesperado de la situación y la pronta llegada de las lluvias, su jefe, el comandante José María Barreiro, por fin había ordenado la retirada a la cordillera.

La noticia de esta derrota realista mostró a Bolívar la oportunidad de darle un giro radical a la guerra. Consideraba la Nueva Granada como un territorio de la mayor importancia estratégica. Años atrás, durante su exilio en Jamaica, la había llamado “el corazón de América”. Quien dominara su capital, Santafé, dispondría de una enorme cantidad de recursos en hombres, dinero, alimentos, minerales y armas. Con esta ciudad como centro de operaciones se podría llevar a cabo más fácilmente la liberación de Venezuela en el norte y de Ecuador y Perú en el sur.  

La conquista de Santafé, además, supondría una tremenda sorpresa para el enemigo. Ni Morillo en Venezuela ni Sámano en la Nueva Granada esperarían un asalto a la capital del virreinato cuando todo el teatro de la guerra se concentraba en los Llanos. Mucho menos en plena temporada de invierno, cuando los llanos se anegaban y los caminos por la cordillera Oriental se tornaban imposibles. A esto se sumaba el hecho de que las gargantas de la cordillera, por donde es más fácil el acceso al altiplano cundiboyacense, estaban bien custodiadas por las fuerzas realistas. Si se elegía cruzar los Andes por una ruta poco habitual y difícil, la travesía sin duda resultaría más peligrosa, pero la recompensa sería enorme. Lo que encontrarían del otro lado sería un ejército enemigo disperso y completamente desprevenido.  

Una última razón influyó en la decisión de Bolívar. La campaña de la Nueva Granada significa movilizar buena de las tropas patriotas bajo su mando directo. Podría conducir las acciones de la guerra sin las constantes interferencias de los otros líderes rebeldes. Páez podía mostrarse receloso del liderazgo de Bolívar y la rivalidad entre oficiales como Urdaneta y Mariño había dado al traste con algunos planes de campaña, como la que había planeado ese mismo año para avanzar sobre Caracas.      

El día 23 de mayo Bolívar citó un consejo de guerra en una aldea abandonada situada cerca del río Apuré, llamada Los Setenta. La cabaña donde se reunieron no tenía ni mesas ni sillas y los presentes tuvieron que sentarse sobre cráneos blancos de bueyes. Así de duras eran las condiciones después de diez años de guerra en Venezuela. Bolívar comunicó a sus oficiales sus planes de invasión de la Nueva Granada. Pese a lo arriesgado de la empresa, la mayoría se mostró de acuerdo, incluidos Soublette y Anzoátegui, miembros del estado mayor, y el coronel James Rook, comandante de la legión británica. A todos se los conminó a mantener el plan en secreto para evitar filtraciones que arruinaran el efecto sorpresa. Aun así, Bolívar se cuidó de no revelar por el momento la parte más importante de su plan: la ruta por la cual habrían de cruzar los Andes. Hizo creer a la tropa que tomarían camino hacia Cúcuta y envió comunicación a Santander para se aprestara a recibir al ejército y adelantara con suma discreción los preparativos de la campaña.